Castillo, Muralla urbana y Museo Histórico-Arqueológico

 

El conjunto arqueológico del Castillo de Doña Mencía

El conjunto está formado por el castillo (siglo XV), el molino de aceite del Duque de Sessa (sigloXVII) y el pósito municipal (siglos XVII-XVIII).

El entramado de calles que lo rodean y que forman el centro histórico son una prolongación del conjunto y no se entienden sin el castillo. La evolución del molino y del pósito tampoco se entiende históricamente sin su contexto urbano.

El castillo es una fundación de Diego Fernández de Córdoba, fechada en 1415 y conserva gran parte de sus murallas originales. Su planta es trapezoidal, construido en mampostería y sus murallas están jalonadas por torres circulares en las esquinas Noreste y Sureste. De las Torres que flanqueaban los lados menores sólo nos ha quedado la Torre del Homenaje, que con sus 17 m. de altura es el hito arquitectónico más importante del conjunto.

 

Muralla urbana

Un total de cinco etapas de ocupación han prevalecido en la historia del Castillo de Doña Mencía y en el solar que los sustenta . La primera fechable en la época tardorromana, hacia el siglo IV, V y VI en la época visigoda, debida a un asentamiento rural de "villa" dedicada a faenas agrícolas. Una segunda en el sigo XIII, con las gentes de la Orden de Calatrava que levantaron una atalaya. La tercera se llevó a cabo a comienzos del siglo XV, levantando el castillo arquitectos mudéjares al servicio de la Casa de los Fernández de Córdoba, con el fin de albergar a un mayor número de tropa. La cuarta etapa, iniciada en el siglo XVI, se correspondería con la transformación del castillo, en sus nuevas funciones de almacén, granero y molino, y se prolongaría hasta el siglo XIX. En cuanto a la quinta etapa, se desarrolló a comienzos del siglo XX, con las religiosas de Cristo Rey.

Las últimas excavaciones efectuadas en el interior del castillo han puesto en evidencia la ocupación de su solar en la época Neolítica, en el tránsito del sexto al quinto milenio antes de Cristo.

Interiormente se puede visitar el Patio de Armas, con un pozo y fuente octogonal de influencia mudéjar, en torno al cual se organiza todo el conjunto: una galería formada por pilares de piedra y estancias en la parte trasera, junto a la muralla.

Además de los restos del patio de armas y de las salas del siglo XV, intramuros se pueden ver los restos del molino del Duque de Sessa, compuesto por cuatro muelas, ocho vigas de prensa (sólo se conservan seis), el horno y la red de colectores para alpechín. Se trata del conjunto mejor conservado de la comarca que permite visualizar el funcionamiento de un molino preindustrial del sistema de prensa para la obtención del aceite.

 Extramuros y adosado a la muralla sur queda parte del pósito municipal reconstruido en 1759. Los arcos de su interior forman parte de los cinco que originalmente separaban las dos naves que lo formaban. El edificio estaba destinado al almacenamiento de pan y cereal con el objeto de garantizar su existencia en casos de carestía, tanto para la sementera anual como para el consumo.

En la Visita al Conjunto también podrán ver restos de época neolítica y romana.

El ascenso a la Torre del Homenaje nos permite descubrir un magnífico mirador de todo el conjunto arqueológico, del paisaje histórico que se asocia estrechamente al Castillo y al Parque Natural de las Sierras Subbéticas.

 

Museo Histórico-Arqueológico


Situado en la Casa de la Cultura "Juan Valera", recopila materiales procedentes de más de trescientos yacimientos arqueológicos de nuestra provincia y de la zona limítrofe de Jaén.

Sus orígenes se remontan a la década de 1950, gracias a los hallazgos del grupo G.A.M.A. Tras varios intentos de legalización, en 1980 es aceptado por las autoridades académicas y políticas de la provincia y mediante Decreto de la Junta de Andalucía, se convierte en el primer museo abierto de la provincia de Córdoba.

 La visita al museo histórico de Doña Mencía está basada en el aspecto didáctico-cronológico y presenta restos del paleolítico inferior con una antigüedad de entre 250.000 y 100.000 años. También, materiales tallados en sílex adscritos al periodo musteriense que data aproximadamente de unos 50.000 años y finalmente elementos microlaminares de sílex y hueso pertenencientes al periodo histórico Epipaleolítico.

Del Neolítico podemos encontrar diverso material como hachas y anzuelos situados entre el V y IV milenio a. C. Quizás las piezas más destacables de este periodo sean los dos ídolos de piedra caliza, en forma de doble hacha y con decoración incisa, datables en torno al 2000 a.C., así como una tumba de tradición argárica que se conserva restaurada, con un ajuar compuesto por una espada corta de bronce, un cuenco de cerámica y otros elementos de piedra pulimentada y tallada, datados hacia 1800 a.C.

Dentro de los periodos históricos encontramos ejemplos de las diversas culturas que colonizaron la zona, como fenicios, griegos, íberos, romanos y árabes.